martes, 16 de agosto de 2011

La Patrona de Elche, honrada con flores


La Patrona de Elche, honrada con flores
Colorida ofrenda para la Asunción
La Virgen de la Asunción fue agasajada ayer con numerosos ramos de flores por las huestes cristianas y moras





La ofrenda de las comparsas moras y cristianas a la Patrona fue muy vistosa. diego fotógrafos
Se cerraban así dos días de desfiles en los que se han recreado, con espectacularidad y poderío, la conquista y reconquista que vivió la Península Ibérica entre los siglos VIII y XV. La ofrenda floral estuvo este año encabezada por las cinco comparsas cristianas.

J.MARTÍNEZ A las ocho menos diez de la tarde comenzaron a redoblar los tambores en un soniquete que se ha convertido en el hilo conductor de estas fiestas. Las huestes cristianas, encabezadas por el portaestandartes de la Asociación de Moros y Cristianos, comenzaron a formar y los cinco capitanes abrieron el paso justo cuando los instrumentos de viento rompían a tronar. Detrás, la princesa Astur portaba un ramo de flores para la Virgen de la Asunción mientras, y alejadas unos metros, el resto de mujeres cristianas hacían lo propio a la vez que pintaban la calle de rojo, turquesa, verde, blanco o marrón, en función de las túnicas y capas que vistiesen. La comitiva de flores y mujeres dio paso a los cinco ejércitos cristianos: Astures, Boscos, Caballeros Templarios, Estudiantes y Piratas. Disuelta entre ellos, la masa blanca y dorada que conforman los músicos, emergía de vez en cuando para subrayar con su sonoro discurso el solemne ambiente del desfile. Los últimos pasos de los bucaneros se perdían, cuando apareció el Capitán Moro y sus abanderados, comandando un ejército formado por los Benimerines, los moros Tuareg, los Abbasies, las huestes del Califa y los musulmanes Almorávides, seguidos por las mujeres que también acudían rendir pleitesía a la patrona de Elche. La procesión remontó así la calle Alfonso XII, viró por la Plaça de Baix, enfiló la Corredora y llegó, atravesando el Carrer Ample, a la entrada de la Basílica de Santa María, donde se fueron depositando los innumerables ramos en una estructura de metal que quedó literalmente sepultada por las flores. La ofrenda quedó enfrentada a la puerta principal de la Basílica donde, al fondo, la Virgen de la Asunción contemplaba toda la escena.

(NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO INFORMACIÓN)